El arte de enmarcar

Una vez has decidido comprar una obra de arte o una fotografía, podrás encontrarte con algunos dilemas que seguramente no anticipaste: ¿debo o no enmarcarla? ¿Cuál es el mejor marco? ¿Cómo lo escojo? Aunque, así como la obra misma, el marco es una cuestión de gusto personal, tenemos algunas guías y recomendaciones que pueden ayudarte a resolver tus dudas y elegir lo más apropiado para esa pieza en particular.

¿Para qué sirve el marco?
Principalmente para resaltar la obra. La idea es poder ocupar tu atención en todo el conjunto, sin que el marco le quite importancia a lo que contiene. Recuerda que aunque obra y marco terminan trabajando como una unidad y se pueden complementar, siguen siendo dos cosas distintas.

Los marcos también sirven como una parte importante de la expresión de quien los manda a hacer, siendo siempre respetuoso de la obra. Tienes que tener en cuenta el estilo del lugar en el que va a ir ubicado, el espacio con el que cuentas y muchas veces, el presupuesto con el que cuentas. Si compraste una pieza no muy costosa, el marco puede valer mucho más de lo que pagaste por la obra.

En casos especiales, el marco es una protección para la obra. Piezas como grabados en carboncillo no deben quedar cerca de las manos curiosas de la gente, por lo cual muchas veces las vemos detrás de un vidrio.

¿Necesito un marco?
Depende. Actualmente muchas obras se exhiben en galerías, museos y en hogares sin la necesidad de un marco. Una estructura firme, que al mismo tiempo sea resistente para sostener el peso de la obra, puede ser suficiente para que su exhibición sea más que exitosa. Siempre es importante tener en cuenta la historia de la obra y su contexto, para así tomar la decisión más acertada.

¿Cómo escoger el marco apropiado?
La guía principal para escogerlo es la obra como tal, dependiendo del periodo en el que fue desarrollada, de sus colores y su tamaño. Cada obra es un pequeño y único mundo y cada una merece el marco más adecuado para su naturaleza.

Pinturas al óleo
Los lienzos al óleo tienden a ser algunas de las piezas que mejor se conservan con el tiempo debido a los materiales usados en su desarrollo. Por eso para este tipo de obras suele usarse un marco interno básico de madera que sostiene el lienzo y después se agrega el marco exterior. Puede sugerirse una composición de múltiples capas, que le aporten vida a la obra y resalten sus características: puede que a una miniatura le funcione un marco que supere muchas veces su tamaño, pero que resalta la belleza de la obra. El uso de un paspartú también puede ser viable. Por la resistencia de sus materiales, no es necesario cubrirlas con un vidrio protector.

Trabajos en papel, fotografías e impresos
Es importante buscar un marco que preserve la obra de la mejor forma posible. Suelen usarse materiales con un PH neutro, que no interactúe con los compuestos de la obra y que la ayuden a mantenerse. Usar un vidrio que proteja a la obra de los rayos UV, permitirá que el papel se conserve más fácilmente y que los colores se mantengan. Hay que recordar que en algunos casos la obra puede llegar a tocar el vidrio, ya que la humedad puede afectar el papel haciendo que se inflame y a que quede pegado, dañando la pieza irreparablemente. Para evitar eso suelen usarse paspartús de algodón o madera muy delgada, que le brindan una separación adicional a la obra y la resguardan de un posible daño. De allí en adelante, el trabajo en el marco exterior puede variar inmensamente, acorde a las características de la obra.

¿El objetivo? La armonía
Si bien las exigencias técnicas definen un poco el estilo del marco a utilizar, volvemos al punto que mencionamos al principio: queremos que la obra sea la protagonista. Muchas veces se piensa que la madera, en sus diferentes tonalidades, puede ser una salida fácil, elegante y cómoda. Pero muchas obras se verán más impactantes con un poco más de innovación o riesgo en la elección de los colores. Un cuadro con tonos pálidos puede volverse más llamativo con un marco de un color fuerte y viceversa. Lo mismo pasa con los tamaños y la cantidad de elementos para agregar al marco.

Entender la obra, el marco y su entorno será la clave final para llegar a buen término. Encontrar la armonía entre estas tres variables es la guía para una elección sabia que no solo ayudará a conservar la obra, sino que además tiene el potencial de agregar algo más a su valor. Nunca está de más el consejo de un profesional, ya sea un artista, un conocedor de arte o el de una persona que haya dedicado su vida a la enmarcación, pues su experiencia siempre será una valiosa aliada.

El gusto personal también entra en la ecuación, pues en el caso de muchos, una pieza podrá acompañarlos durante mucho tiempo y nadie va a querer vivir con algo que no le gusta. En resumen, y aunque suena complicado, dedicarle el tiempo y consideración necesaria a una pieza dará como resultado la satisfacción de tener en nuestro entorno algo especial y digno de admirar, sin importar su técnica, origen o incluso su valor.

Written by
Sin Comentarios

Escribe un comentario

1 + seventeen =