Remodelar o redecorar

Lo más importante al momento en que se piensa hacer un cambio en la casa, es definir el tipo de cambio y la extensión del trabajo. ¿Quieres hacer un cambio total o quieres cambiar solo algunos espacios? Una vez definida la extensión del trabajo se puede fijar un presupuesto y evitar sobrecostos al final del ejercicio. Se recomienda ser muy realista y juicioso en este proceso, pues es muy común que durante el trabajo empiecen a surgir los “ya que” (ya que pinté una pared pintemos otra, ya que cambié el sofá cambiemos las cortinas, etc.) y el presupuesto inicial se desborde.

Las implicaciones de redecorar o remodelar son muy diferentes, tanto en términos económicos como de ejecución. Redecorar consiste en darle una imagen nueva a algunos espacios o a la casa completa, a través del cambio de muebles, tapicería, lámparas, objetos, colores de paredes, etc.; es un cambio superficial que no toca estructuralmente los espacios.

Por otro lado, remodelar consiste en hacer cambios estructurales como cambio de pisos, enchapes de muros, modificación de espacios demoliendo y/o construyendo nuevos muros, etc.; en general son trabajos que implican obra y por lo tanto personal calificado para su desarrollo.

En los dos casos, redecoración o remodelación, es importante fijarse metas claras como el estilo que se quiere, la paleta de colores, etc., siempre teniendo en cuenta el tipo de espacio que se tiene para poder ajustar de la mejor manera el cambio. Se debe buscar armonía entre los diferentes elementos, teniendo en cuenta la estructura del espacio para lograr coherencia y no crear discrepancias entre la arquitectura del espacio y su decoración.

Para cualquiera de estos procesos es recomendable buscar la ayuda de un profesional, ya que estas personas calificadas tienen la experiencia y el conocimiento para lograr un resultado armónico y equilibrado; hay que ir siempre de la mano con las mejores recomendaciones en cuanto a mobiliario y elementos decorativos, además de contratistas y proveedores en general.

Es importante tener claridad con respecto al espacio que se quiere lograr, a la sensación que se quiere tener y cómo se quiere vivir el espacio en el momento en que éste haya sido transformado. También es importante tener en cuenta cuántos espacios de la casa se van a redecorar o remodelar para lograr una coherencia en el conjunto.

Una herramienta muy válida, sobre todo hoy en día con el desarrollo de la tecnología, es apoyarse en imágenes que muestren espacios con los cuales nos podemos identificar, siempre siguiendo una misma línea para mantener la armonía. Se puede empezar por una selección de imágenes y hacer un collage, revisando si el resultado es armónico en términos de estilo de mobiliario, colores, tipo de accesorios, lámparas, cojines, etc.

Si no cuentas con el presupuesto para contar con un profesional de diseño y quieres hacer el trabajo personalmente, se puede utilizar ese collage para empezar a buscar alternativas y precios en las diferentes tiendas. Siempre es aconsejable empezar por los elementos principales de cada espacio; por ejemplo, si es la sala la que se va a intervenir, empezar por
el sofá. Según lo escogido en las imágenes de referencia, buscar un sofá parecido en términos de estilo, líneas, color y tapizado. Hay que tener siempre en cuenta las dimensiones del espacio en el momento de buscar alternativas para dicho sofá, pues es importante que se vea muy proporcionado; ni muy grande, ni muy pequeño.

Si no se tiene un estilo particular definido y se quiere que esta inversión sea duradera en el tiempo, es importante que este tipo de muebles principales, como el sofá, sea un elemento neutro, tanto en sus líneas como en su color, y dar los acentos con elementos que pueden ser cambiados en un tiempo determinado, tales como cojines, accesorios, mesas auxiliares, lámparas, tapetes, cuadros, etc.

Una vez escogido el sofá con su tapicería que tiene un color y una textura, se pueden empezar a escoger otros elementos como la mesa de centro, sillas, poltronas o pufs complementarios, mesas auxiliares, lámparas de mesa o de piso y tapetes; dando el toque final con los cojines y mantas decorativas; accesorios, libros y cuadros con obras de arte también pueden ser decorativos.

Para poder definir un presupuesto, es importante visitar las diferentes tiendas y pedir cotizaciones de cada elemento. Siempre es bueno un comparativo, por lo tanto, es aconsejable tener varias cotizaciones en una tabla donde se puedan sumar los precios y así definir de manera clara la inversión.

Si de pintar muros se trata, lo mejor es contratar a un especialista: un pintor. En conjunto definan el tipo de pintura y el color (que puede ser un color base o uno a preparar) para que haga una cotización; se puede acordar un precio total que incluya mano de obra y materiales o un precio solo por la mano de obra y encargarte tú de comprar los materiales.

Con respecto al color de los muros, se puede optar por un color base para todo el espacio y poner un acento en algún espacio. También es válido optar por un color más vistoso, caso en el cual se recomienda que los accesorios y acentos sean más neutros y con tonalidades que vayan en la misma gama del color del muro o buscar cuidadosamente un tono de contraste que se ajuste a ese color para mantener la armonía del espacio.

 

Ahora, si la opción es remodelar, es muy importante contar con los servicios de un profesional que pueda darle un alcance al proyecto en términos estéticos, de tiempo y de presupuesto.Cuando hablamos de cambiar las características de los espacios o su configuración, demoliendo o construyendo muros nuevos, interviniendo elementos como chimeneas o espacios como baños y cocinas, un diseñador de interiores o arquitecto interiorista es quien se encargará de recibir tus ideas y convertirlas en un proyecto exitoso, funcional y estético.

El profesional es quien está entrenado para oír las necesidades y deseos de los clientes y convertirlos en realidades concretas que garanticen un resultado que cumpla tus expectativas. Es importante saber a qué profesional se debe acudir y escogerlo muy bien; se deben tener en cuenta factores como trabajos preliminares, experiencia, saber si solo diseña o si diseña y construye, costos, garantías, etc.

Entre más experiencia tenga el profesional en trabajos similares, mayores son las posibilidades de tener un proyecto exitoso. Cuando la persona que diseña también construye el proyecto, hace más fácil el proceso de remodelación para el cliente, quien evita tener que coordinar equipos diferentes; adicionalmente se puede tener mejor control de los costos y definitivamente en el tema de garantías, el cliente gana al tener un solo responsable por todo el paquete.

Para aprobar la calidad de lo que está ofreciendo, es importante conocer los trabajos que ha hecho este profesional anteriormente y visitarlos para comprobar la calidad. También es clave tener afinidad con el profesional y confiar en él.

Un profesional te garantizará un diseño coherente y ajustado a tus necesidades en términos funcionales, estéticos y de presupuesto. Adicionalmente contarás con una persona que se responsabilizará por los cambios de configuración de los espacios en términos estructurales, pues sabrá qué muro se puede demoler y cuál no. Sabrá crear un conjunto armónico, distribuyendo los espacios con las dimensiones ideales para cada uno de ellos, y teniendo en cuenta la diversidad de cada uno: sala, comedor, cocina, baños, estudio, habitaciones, etc., para que el proyecto, además de estético, sea funcional y lo puedas disfrutar día a día con fluidez.

Es muy importante que le manifiestes todas tus necesidades al profesional, tus expectativas, gustos y preferencias, además de planes a futuro que puedan afectar el proyecto (como tener más hijos, mascotas, etc.). Si has hecho el ejercicio de recolectar imágenes de referencia, se las puedes presentar para darle una idea. Toda esta información es un gran insumo para comenzar a diseñar.

Como la remodelación es un trabajo que implica un presupuesto importante, tiempo e incomodidades derivadas de los trabajos de obra, es importante pensar en un diseño funcional y permanente en el tiempo. Es clave buscar tendencias que garanticen esta permanencia y tratar de evitar los elementos que puedan pasar de moda.

Al igual que en las redecoraciones, se recomienda buscar colores y elementos neutros; esto ayuda a que todos los espacios se vean vigentes por mucho tiempo. Como se ha dicho anteriormente, se puede optar por que lo fijo (carpintería, baños y cocina) sea neutro, así como los muebles grandes o principales de los espacios (sofás, camas, mesa de comedor, etc.), y que sean los accesorios los que ofrezcan contrastes y acentos en cada uno de los espacios.

Baños y cocinas

Estos son los espacios más utilizados en el hogar y en los que más se evidencia el paso del tiempo. El diseño de baños y cocinas requiere mucha atención al detalle. Además, la configuración del espacio es primordial para asegurar que este sea funcional; por ejemplo, en la cocina, la nevera, la estufa y lavaplatos deben estar posicionados en función de la preparación de alimentos. También es muy importante pensar en tener suficientes muebles y repisas para evitar superficies desordenadas.Por lo general, las áreas de baños y cocinas son reducidas, por lo cual la iluminación natural es muy importante. Se recomienda utilizar colores claros de base (blanco o gris claro) y aventurarse con acentos de colores fuertes o incluso papel de colgadura con un patrón que resalte el diseño del espacio.

Sala y comedor

Son las áreas que, de alguna manera, definen el estilo y el carácter del hogar. Los muebles son la clave para estructurar estos espacios, y es importante tener en cuenta la composición de la familia así como su estilo de vida. Por ejemplo, si son personas a las que les gusta hacer reuniones se va a necesitar una mesa más grande y sillas suficientes. A la hora de escoger los muebles, hay que tener en cuenta la comodidad por encima de la estética; recuerda que las sillas del comedor, por ejemplo, las vas a usar todos los días. En estos espacios te puedes dar gusto con la decoración y los detalles, lámparas de pie o colgantes, tapetes, cojines, cuadros y piezas de arte. Todos estos elementos son los que le darán vida al espacio y reflejarán tu personalidad y tu estilo.

Habitaciones

Las habitaciones son el lugar de descanso, que deben proveer confort, relajación y tranquilidad. Además de la cama, que debe ser adecuada para el espacio, hay que pensar en mesas auxiliares o cómodas con suficientes cajones para guardar todos tus elementos personales y acomodar todo teniendo en cuenta las tomas eléctricas existentes (sobre todo si piensas tener aparatos electrónicos en la habitación). Para el diseño de este espacio es muy importante considerar la iluminación, por un lado la luz natural y por otro un juego de lámparas que permitan diferentes intensidades de luz. La paleta de colores debe ser suave e incitar a la relajación; sin embargo recuerda decorar con tu estilo, de lo contrario la habitación podrá sentirse impersonal.

Áreas de juego y entretenimiento

Un espacio que ha perdido protagonismo en los últimos años pero que es sumamente importante en la vida familiar. El juego permite a los niños usar su creatividad y desarrollar su imaginación y destreza; es igualmente importante para los adultos como fuente de alegría, relajación y estimulación.La sala de estar se debe pensar como un espacio de reunión y convivencia de la familia, y utilizar el juego como un momento de esparcimiento e integración. El mobiliario debe tener en cuenta la tecnología que usa la familia, como consolas de videojuegos, realidad aumentada o simples juegos de mesa. Para la decoración se puede ser mucho más atrevido, usando colores fuertes y energizantes que despierten la creatividad.

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